Memoria y métodos 17.09.2026 31

La curva del olvido y cómo vencerla

La curva del olvido y cómo vencerla

Por la noche aprendes veinte palabras nuevas, por la mañana recuerdas quince y una semana después te quedan cinco. La escena es conocida, y la conclusión suele ser una: «tengo mala memoria». En realidad la memoria funciona exactamente como debe, y lo que ocurre se describió ya en el siglo XIX. Se llama curva del olvido, y tiene una propiedad útil: se puede aplanar.

Qué hizo Ebbinghaus

En la década de 1880 el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus hizo un experimento consigo mismo. Inventó varios miles de sílabas sin sentido, como ZOF, KEB o DAX, sin sentido a propósito, para que nada le sugiriera asociaciones. Memorizaba listas de esas sílabas hasta recitarlas sin errores y, pasados distintos intervalos, volvía a aprender la misma lista cronometrando cuánto tardaba.

No medía «cuánto recuerdo», sino «cuánto he ahorrado»: si la primera vez la lista le llevaba diez minutos y la segunda cinco, la mitad del trabajo se había conservado. Publicó los resultados en 1885 en el libro Sobre la memoria. Estas son sus cifras:

Tiempo transcurridoAhorro al reaprender
20 minutos58%
1 hora44%
9 horas36%
1 día34%
2 días28%
6 días25%
31 días21%

En 2015 los investigadores holandeses Murre y Dros repitieron el experimento con el mismo método y obtuvieron prácticamente la misma curva. Así que no es una anécdota histórica, sino un resultado reproducible.

Cómo leer la curva

La curva del olvido de Ebbinghaus y cómo cada repaso la hace más plana

Lo importante de la tabla no son los porcentajes, sino la forma. La curva cae en picado en las primeras horas y luego casi se estabiliza. En la primera hora se pierde más de la mitad, durante el día siguiente se va un poco más, y entre el sexto y el trigésimo primer día la diferencia es de solo cuatro puntos. Lo que sobrevive una semana ya se queda mucho tiempo.

De ahí salen dos conclusiones para quien aprende vocabulario.

  • El momento más peligroso es el primer día. Si entre el primer encuentro con una palabra y el siguiente pasa más de un día, casi seguro que la estás aprendiendo de nuevo, no repasando.
  • El esfuerzo de la primera noche apenas cuenta. Puedes copiar la palabra diez veces y decirla en voz alta veinte, pero si no vuelves a ella al día siguiente el resultado será casi el mismo que tras un solo encuentro.

Sobre el «70% se olvida en un día»

Esta cifra circula por artículos y cursos, y de verdad sale de los datos de Ebbinghaus. Pero él aprendía sílabas sin sentido. Una palabra real, con significado, sonido y un ejemplo en contexto, se olvida bastante más despacio, porque hay a qué agarrarse. La forma de la curva es la misma; solo cambia la pendiente. Así que no hay que asustarse, pero sí hay que repasar.

Qué aplana la curva

Ebbinghaus hizo una segunda observación que se menciona menos. Tras cada reaprendizaje la curva caía más despacio. La palabra que recordaste al cabo de un día, a la semana la olvidarás mucho menos. Si la recuerdas a la semana, la siguiente caída se estira a un mes. Cada recuerdo exitoso hace la curva más plana.

La palabra «exitoso» es clave. Releer una lista de palabras con su traducción no es un repaso, sino un nuevo encuentro: el cerebro reconoce la palabra, marca «me suena» y no ha tenido que recordar nada. Lo que aplana la curva es el momento en que ves la palabra, la traducción está tapada y tienes que sacarla de la memoria. Sobre esa diferencia hablamos en detalle en el artículo sobre recordar o releer.

El momento del repaso también tiene su truco. Repasar cinco minutos después de aprender casi no sirve: la palabra aún no se ha ido y el cerebro no ha tenido que esforzarse. Repasar al cabo de un mes es tarde: la palabra se fue del todo y empiezas de cero. Lo que mejor funciona es repasar en el punto en que la palabra está casi olvidada pero todavía se puede sacar. Ahí recordarla cuesta, y justo por eso se fija más.

Un calendario práctico

Si se junta todo, sale un horario que las academias y las apps usan desde hace tiempo:

RepasoCuándoPara qué
1el mismo día, unas horas despuésatajar el tramo más empinado de la curva
2al día siguientesobrevivir a las primeras 24 horas
3a los 3–4 díasafianzar lo que queda
4a la semanapasar la palabra a la memoria a largo plazo
5a las 2–3 semanascomprobación de control
6a los 1–2 mesesconfirmar que la palabra se quedó

Es una orientación, no una ley. La palabra reluctant, que viste en una escena intensa de una serie, aguantará más que nevertheless de una lista seca. Así que sus intervalos también deberían ser distintos. A mano eso no se puede controlar, y por eso estos calendarios en estado puro se usan poco. En la práctica el intervalo se ajusta a cada palabra por separado: si la recuerdas fácil, la siguiente aparición se aleja; si no, la palabra vuelve a la cola más cercana. Cómo funciona ese mecanismo lo explicamos en el artículo sobre la repetición espaciada.

Qué más frena el olvido

El repaso es la palanca principal, pero no la única. La curva de las palabras con sentido es más plana que la de las sílabas de Ebbinghaus, y eso se puede aprovechar a propósito.

  • Contexto en vez de palabra suelta. Reluctant a secas es un conjunto de letras. He was reluctant to admit it ya es una situación que puedes imaginar. La palabra atada a una frase se olvida más despacio porque tiene más puntos de entrada.
  • Varios canales. Una palabra que has leído, escuchado y visto en una imagen se guarda en tres sitios, no en uno. Que se caiga de los tres a la vez es más difícil.
  • Dormir entre repasos. Es durante el sueño cuando el cerebro pasa lo reciente a la memoria a largo plazo. Dos repasos la misma noche rinden menos que uno por la noche y otro por la mañana.
  • Porciones pequeñas. Cincuenta palabras en una noche, según la curva de Ebbinghaus, por la mañana serán quince. Diez palabras, pero con repaso al día siguiente, darán más.

Cómo lo hace VibeLing

Modo Memorizar en VibeLing: la palabra se muestra, la traducción está oculta, botones La recuerdo y No la recuerdo

Todo lo anterior se puede llevar a mano en una libreta con fechas. Pero es más sencillo cuando del calendario se encarga la app. En VibeLing cada palabra se guarda no a secas, sino con traducción, transcripción, audio, imagen y ejemplos, es decir, con varios de los anclajes de los que hablábamos arriba.

A partir de ahí la app calcula sola cuándo hay que mostrar la palabra otra vez. El modo «Memorizar» es una prueba honesta de recuerdo: ves la palabra, la traducción está oculta, y pulsas «La recuerdo» o «No la recuerdo». Si la recuerdas, la siguiente aparición se aleja; si no, la palabra vuelve a la cola más cercana. Los otros modos, donde hay que elegir la traducción, montar la palabra con letras o colocarla en una frase, entrenan lo mismo desde distintos ángulos.

La cola diaria, además, es finita. La app no te obliga a repasar todo, sino que muestra solo las palabras que, según la curva, acaban de llegar al punto peligroso. Suelen ser diez o veinte minutos al día, y con eso basta para que la curva deje de jugar en tu contra.

En resumen

Olvidar no es un fallo de la memoria, sino su modo normal. Lo que más se pierde es en el primer día, y cada recuerdo exitoso hace más lenta la siguiente caída. Así que lo importante no es cuántas veces repetiste la palabra la primera noche, sino si volviste a ella al día siguiente, luego a los pocos días y luego a la semana. Si prefieres que del calendario se ocupe otro, prueba a entrenar palabras en VibeLing: la app te muestra la palabra justo cuando está a punto de escaparse, y tú solo respondes «la recuerdo» o «no la recuerdo».