Memoria y métodos 01.09.2026 17

El sistema Leitner: tarjetas bien hechas

El sistema Leitner: tarjetas bien hechas

Casi todo el que ha estudiado inglés tiene por ahí un montón de tarjetas. La pila crece, la repasas de principio a fin y la mitad del tiempo se va en palabras que ya sabes. Mientras tanto, las pocas que no entran de ninguna manera aparecen exactamente una vez por vuelta, igual que las fáciles.

El sistema Leitner arregla justo eso. No trata de qué poner en las tarjetas, sino de qué tarjeta ver hoy y cuál dejar para dentro de dos semanas. El método lo ideó el periodista científico alemán Sebastian Leitner y lo describió en su libro de 1972 «So lernt man lernen», mucho antes de que existiera ninguna aplicación, con una caja de cartón corriente.

Cómo funciona el sistema

Se toma una caja dividida en varios compartimentos, normalmente cinco. Cada compartimento tiene su intervalo: el primero se repasa todos los días, el último una vez cada dos semanas.

Solo hay dos reglas:

  • Recordaste la palabra: la tarjeta pasa al compartimento siguiente. Es decir, la volverás a ver más tarde que antes.
  • No la recordaste: la tarjeta vuelve al primero. Da igual dónde estuviera: en el quinto o en el segundo.

Eso es todo. Las tarjetas nuevas van al primer compartimento. Las palabras que dominas se van desplazando a la derecha y dejan de robarte tiempo. Las difíciles siguen dando vueltas al principio hasta que se asientan.

El sistema Leitner: cinco compartimentos con intervalos de repaso

Un calendario típico es este; las cifras exactas no son dogma, se ajustan a cada uno:

CompartimentoCada cuánto repasarQué hay dentro
1cada díapalabras nuevas y todo en lo que fallaste
2cada 2 díasacertadas una vez
3cada 4 díasaguantan la segunda semana
4cada 8 díascasi aprendidas
5cada 2 semanascomprobación final antes del archivo

La tarjeta que llega al quinto compartimento y se acierta allí pasa al archivo. Cada par de meses conviene repasar el archivo entero, solo para comprobar que nada se ha desmoronado.

Por qué funciona

Detrás del método hay dos cosas sencillas.

La primera es el repaso con intervalos crecientes. La memoria funciona de modo que una palabra recién aprendida se desvanece bastante rápido, y de eso escribimos con más detalle en el artículo sobre por qué olvidas las palabras nuevas en inglés. Pero cada recuerdo logrado deja la huella más firme, y el siguiente encuentro con la palabra se puede aplazar más. Leitner construyó sobre eso la mecánica de los compartimentos: cuanto mejor conoces una tarjeta, menos aparece.

La segunda es que cada vez recuerdas la palabra en lugar de releerla. La diferencia es enorme. Cuando miras una lista que dice «defense — defensa» y asientes, el cerebro no hace ningún trabajo. Cuando ves solo defense e intentas sacar la traducción de tu cabeza, el trabajo sí ocurre, y es justo eso lo que deja huella. La tarjeta es buena precisamente porque esconde la respuesta al dorso.

Antes de darle la vuelta a la tarjeta, di siempre la respuesta entera, en voz alta o mentalmente. Un «sí, esta me la sé» silencioso es la forma más rápida de engañar al sistema.

Cómo montar tu caja en una tarde

Necesitas una caja de cartón (o cinco sobres), un paquete de fichas y un rotulador. Después:

  1. Una tarjeta, una palabra. La palabra en inglés por delante; por detrás la traducción y siempre una frase corta con ella: defense — defensa; the defense held the line. Sin ejemplo, la palabra vive en el vacío y no llega al habla.
  2. No metas cien tarjetas en el primer compartimento. Lo realista son 10–20 palabras nuevas por semana. El primer compartimento se repasa cada día, y si está inflado lo dejarás al cuarto.
  3. Apunta el plan de días. En una hoja marca qué compartimentos tocan qué días: el segundo los días pares, el tercero los lunes y viernes. Sin calendario el sistema se convierte en un montón corriente.
  4. Un fallo significa primer compartimento, sin más. Nada de «casi me acordaba, que se quede». Esa regla es la que hace honesto al método.

Dónde falla la caja de cartón

El método es bueno, pero la versión física tiene puntos débiles muy concretos, y conviene conocerlos de antemano.

  • El calendario lo llevas tú. Te saltas tres días y ya no sabes qué compartimentos están atrasados ni en qué orden desatascarlos.
  • El primer compartimento se desborda. Ahí van a parar los fallos de todos los niveles, y en algún momento la tanda diaria se vuelve inabarcable.
  • Las tarjetas se hacen a mano. Oyes una palabra en una serie, la anotas, algún día la pasas a la ficha y luego buscas traducción y ejemplo. En la práctica esa cadena se rompe en el primer paso.
  • No hay sonido. Ves thorough y lo lees como te sale. Al mes, reaprender la pronunciación cuesta más que haberla aprendido bien de entrada.
  • La caja no viaja contigo. Y los repasos se hacen mejor en la cola o en el transporte, justo donde no está la caja.

Lo mismo, pero sin caja

Todas las aplicaciones para memorizar palabras en inglés nacieron de esta idea. Los compartimentos se convirtieron en un algoritmo: el programa guarda un intervalo para cada palabra y decide solo qué mostrar hoy. Tú respondes «lo recuerdo» o «no lo recuerdo», y la tarjeta avanza o vuelve al principio, exactamente como en Leitner.

En VibeLing se ve así: guardas una palabra que te encontraste en una película, un artículo o una conversación, la aplicación le añade traducción, ejemplo y audio, y a partir de ahí arma sola el calendario de repasos. La palabra en la que tropiezas aparecerá más a menudo; la aprendida pasará a segundo plano. La ración diaria está limitada, así que el efecto «el primer compartimento se ha hinchado hasta cien tarjetas» no llega nunca.

Además resuelve el problema principal del papel: el momento entre «oí una palabra» y «entró en los repasos». En la caja, entre medias hay una tarde con el rotulador; en el móvil, un par de segundos.

Qué hacer ahora mismo

Si quieres probar el método en estado puro, coge cinco sobres y 20 palabras que se te resistan desde hace tiempo. En dos semanas verás que aproximadamente la mitad ya se ha ido a los compartimentos lejanos y ha dejado de quitarte tiempo. Ese es todo el sentido del sistema.

Si no te apetece pelearte con el cartón pero quieres que el método funcione, es más fácil tener tu propio diccionario en VibeLing y meter ahí las palabras de la vida real. De los compartimentos, los intervalos y el registro de fallos se encarga la aplicación; a ti te queda responder «no lo recuerdo» con honestidad cuando de verdad no lo recuerdas.